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Técnicas de Naming: consejos para crear el nombre de una marca

El nombre de una marca es siempre uno de sus puntos clave. Es lo primero que ven los clientes que se aproximan a nosotros, una forma de diferenciarnos de nuestra competencia y una palabra que debe resumir todos nuestros valores.
Mª Carmen Fernández

Mª Carmen Fernández

El nombre de una marca es siempre uno de sus puntos clave. Es lo primero que ven los clientes que se aproximan a nosotros, una forma de diferenciarnos de nuestra competencia y una palabra que debe resumir todos nuestros valores. Es tan, tan importante, que crearlo puede ser uno de los momentos más complejos que vivamos a la hora de crear una empresa. No te preocupes si estás justo en ese punto, porque te queremos echar una mano y mostrarte diferentes técnicas para crear nombres de marca. ¡Sigue leyendo!

ilustración de técnicas de naming

Qué es el naming

El nombre de una empresa no es más que una palabra, o un conjunto de palabras, que hace que los demás nos distingan frente a nuestra competencia. Pero no es solo esa palabra en sí, sino todo lo que la rodea. Es lo que queremos transmitir cuando nos decidimos por esa palabra y no otra; es lo que sienten nuestros clientes cuando la escuchan o la leen. Es una forma de identificarnos, de transmitir valores, de generar una identidad corporativa; forma parte de nuestro branding. Y es precisamente por eso por lo que es tan importante.

💡 Aún hay quien cree que da igual cómo se llame su empresa, siempre y cuando sea capaz de ofrecer buenos servicios o vender productos de buena calidad. Y nada más lejos de la realidad: si no saben cómo nos llamamos, o no le importa, no saben quiénes somos.

Y de todo esto se encarga el naming. El naming se entiende como un proceso creativo que, además, debe tener tras de sí una estrategia, a través de la cual se intenta dar un nombre a una firma. Para ello, es importante saber qué queremos transmitir, conocer nuestra propia lengua como auténticos profesionales y, por supuesto, indagar para ver si alguna empresa tiene ya ese nombre. No solo debe ser algo original, sino también un término que empatice con nuestros potenciales consumidores.

Pero ¿en qué consiste el naming? Si estás teniendo problemas para ponerle un nombre a tu empresa, ¡es la herramienta que necesitas! Consiste, grosso modo, en elaborar un listado de palabras que encajen con tu empresa, con tus valores y con tu target de alguna manera. Hay muchas formas de hacerlo, aunque nosotros te recomendamos que te apoyes en las nuevas tecnologías y uses un generador de palabras online. ¡Te sorprenderá lo eficiente que puede llegar a ser! Aunque, recuerda: deben enlazar con tu empresa y con tus valores.

Tipos de naming

Como hemos señalado, la clave del naming es generar el nombre perfecto para una marca. Una de las formas más curiosas de hacerlo es generar una lista aleatoria de palabras que giren alrededor de un tema concreto, siempre relacionado con lo que quiera transmitir tu empresa. En base a esa lista de palabras, puedes empezar a trabajar, inspirándote en lo que aparezca en ella. Para eso, te puedes ayudar de alguna de las siguientes técnicas para crear un nombre de marca:

  1. Usar una técnica propia de la literatura. Metáforas, simbolismos, personificaciones, onomatopeyas… Todas estas técnicas literarias están a la orden del día a la hora de dar nombre a empresas. Por ejemplo, Elizabeth Arden juega con esto transformando su empresa en casi una persona real. También puedes apoyarte en juegos de palabras, como hace WhatsApp, que es una forma de decir “Whats up?”, o cómo estás en inglés.
  2. Puedes fundir dos palabras que tú sientas que pueden hacer que tus clientes sientan lo que realmente quieres transmitir. Son muchas las empresas que generan una palabra compuesta que hasta ese momento no existía, pero que encaja a la perfección con su branding.
  3. ¿Y si juegas con los sonidos? Esto es lo que se conoce como fonosimbolismo, y es aprovechar las sensaciones que transmiten los sonidos. Por ejemplo, la K sugiere fuerza, mientras que la S aporta una ligereza extra. Por otro lado, los sonidos como la B o la M hacen que podamos pronunciarlos con mayor facilidad y, por tanto, nos resulten más cercanos.
  4. También puedes apostar por usar una palabra que ya existe y crear una nueva mediante prefijos o sufijos, usando la técnica de la derivación. Es lo que Apple ha hecho con sus productos, insertando el prefijo i- en el nombre de sus dispositivos, y es algo que da cierta homogeneidad a la marca.
  5. Otra manera de crear un buen nombre es escoger una palabra que ya existe, pero escribirla de una forma diferente. Como la firma inglesa Fantastik, que altera el final de la palabra y cambia una -c por una -k para llamar la atención.

Hay una inmensa cantidad de técnicas, pero todas tienen siempre el mismo objetivo: transmitir. La clave es que sepas escoger la que mejor encaje con tu empresa, una que sea capaz de mostrar todo lo que se oculta tras un nombre. Por mencionar brevemente algunas técnicas que no hemos mencionado, debes saber que existe la descriptiva, la que se basa en neologismos, otra que utiliza acrónimos y siglas, una que se relaciona con la geografía… ¡Pero existen muchas más!

Consejos para hacer un buen naming

Crear un nombre es algo complejo, requiere mucho tiempo y esfuerzo y, en muchas ocasiones, puede parecer algo desesperante. Así que nuestro primer consejo en este sentido es que tengas paciencia y, si sientes que necesitas ayuda, contactes con profesionales. Es uno de los puntos clave de tu empresa, una palabra que todo el mundo asociará con ella, y merece la pena invertir dinero, tiempo y esfuerzo en elegir bien.

Más allá de esto, te recomendamos elegir diferentes opciones y someterlas a lo que se conoce como una prueba de concepto. Es tan sencillo como realizar un pequeño cuestionario online y distribuirlo entre tu target para ver qué asocian exactamente a esas palabras. Se puede llevar a cabo de diferentes maneras, pero es mejor optar por cuestionarios sencillos, fáciles de responder y que se comprendan rápido. ¡Así te garantizarás la participación!

Además de esto, puedes probar con lo que se conoce como prueba de asociación rápida. Basta con mostrar tu nombre, o los nombres entre los que tienes dudas, y pedir a diferentes personas que digan con qué otros términos asocian esas palabras. Imagina que buscas transmitir frescura, juventud, alegría… ¡Pues debes ver si los potenciales clientes llegan a estos términos con el nombre que has elegido!

No olvides en ningún momento la importancia del nombre, todo lo que quieres que trasmita y cómo puede lastrar (o impulsar) tu marca. Revisa las implicaciones lingüísticas de todas las palabras, los derechos que debes cumplir a la hora de registrar tu empresa, y si es una palabra que te distinga de tu competencia. Teniendo todo esto en cuenta, ¡debería ser un éxito!

Ejemplos

Pasemos a verlo de forma algo más visual, señalando ejemplos de las diferentes formas de crear el nombre de una empresa.

Por ejemplo, HP optó por hacer uso de las siglas para su naming, igual que hizo IKEA; mediante este tipo de técnica, lo que haces es dar un nombre rápido, ligero, fácil de recordar.

¿Y si queremos un nombre descriptivo, que defina claramente lo que ofrecemos? En ese caso, puedes hacer como Pizza at night, una empresa anglosajona que significa “Pizza de noche”. Si nos mantenemos dentro de las empresas de pizza, vemos que Telepizza optó por unir dos palabras para dar forma a una nueva, por ejemplo.

¡También hay firmas que apuestan por nombres totalmente abstractos! Como Pringles, que no existía hasta que fue registrada como marca. Y todas ellas son un auténtico éxito, porque tienen detrás mucho esfuerzo por parte de profesionales.

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